Si algo se sabe con relativa certeza (aunque siempre puede haber sorpresas) es que en el futuro cercano no habrá asteroides grandes que pasen cerca de la Tierra.
Por ello, la administración de Obama ha decidido que, si el asteroide no viene a nosotros, nosotros iremos al asteroide, de tal forma que se ha iniciado el estudio de la factibilidad de traer un asteroide de unas 500 toneladas y 7 metros de diámetro a una órbita semejante a la de la Luna donde podrá estudiarse y extraer minerales de él, si es que son útiles.
Con este propósito, habría de diseñarse un artefacto robot que capturara el asteroide y lo propulsara hacia nosotros.
Pero Obama no está solo. Otros países y empresas privadas están dándose cuenta cada vez más certeramente de las ventajas de la extracción de minerales de meteoritos, ya que muchos de ellos parecen ricos en elementos raros en la Tierra.
A pesar de la noción generalizada de que la depresión y la mala calidad del sueño tienen una relación directa, científicos de la Universidad de Stanford han hallado difícil corroborar esta noción, tras analizar los patrones de sueño de 24 mujeres e hijas con depresión recurrente. Los resultados indican que, aunque sí hay un patrón de disminución en las horas de sueño, este no resulta estadísticamente diferente de las hijas de mujeres no deprimidas, lo cual lo invalida como un marcador de depresión futura y, obviamente, niega la necesidad de tratamiento preventivo.
En septiembre del 2006, uno de los transbordadores espaciales de la NASA envió al espacio unos cultivos de Salmonella tiphimurium para ver cómo la ingravidez y las condiciones extraterrestres afectaban a las bacterias.
Al regresar, descubrieron que los gérmenes eran más virulentos. Los ratones a los que se les administró la bacteria enfermaban y morían con mayor probabilidad que si se les daba la bacteria terrestre. De hecho, su “patogenicidad” se había incrementado de 3 a 7 veces. Y no solo eso, sino que eran más resistentes a las altas temperaturas, las condiciones ácidas y hasta a los glóbulos blancos.
Investigadores médicos en África han descubierto que un medicamento antiparasitario bastante económico y ampliamente usado puede eliminar a los mosquitos.
El hallazgo tiene importancia por la gran incidencia de malaria en esas regiones. El medicamento, llamado ivermectina, acorta la vida del mosquito y de esta forma no puede transmitir la malaria de un individuo a otro.
La estrategia para el uso de este medicamento es darla a toda la población de una zona, y repetir la administración cada mes, con lo que los casos de malaria descienden un 80%.
Investigadores del Massachusetts Institute of Technology (Instituto Tecnológico de Massachusetts, o MIT) han desarrollado una variedad de polietilenglicol que se llama PEG30, el cual tiene características parecidas a las de las cuerdas vocales humanas, con lo cual los pacientes que han sufrido algún daño en ellas serían capaces de hablar nuevamente. Desafortunadamente, el uso de este material está restringido a seis meses, que es el periodo de duración promedio, tras lo cual el desgaste lo inutiliza y se requiere una nueva aplicación del gel. No obstante, es una esperanza para todas aquellas personas que, por múltiples razones, han perdido el habla por una lesión en la laringe.
Cirujanos del Hospital de la Universidad Karolinska, en Suecia, han realizado el primer trasplante de una tráquea artificial. Y por artificial no significa que esté hecha de plástico ni de otro material, sino de las propias células madre del paciente, extraídas de la médula ósea y tratadas artificialmente para que produjesen una tráquea (en solo dos días), con lo cual las posibilidades de rechazo son casi nulas. Por el momento, el paciente se encuentra bien y recuperándose, y este avance puede significar un enorme salto en el terreno del trasplante de órganos, donde podremos tener un órgano a la medida, hecho de nuestras propias células.